La conciencia medioambiental va mucho más allá de las funciones ecológicas de las impresoras, o del potencial en la nube de una solución. Supone evaluar cada fase de la cadena de valor que permite obtener esa misma oferta. Pero, ¿cómo medir el impacto medioambiental de la producción entonces?
Desde hace ya muchos años el sector manufacturero emplea lo que se conoce como Life Cycle Assesment (LCA), o Análisis del Ciclo de Vida (ACV). Es una técnica que forma parte del día a día de Kyocera; una de nuestras armas secretas para convertirnos en un partner sostenible.
El impacto medioambiental de la producción es el conjunto de efectos que genera un sistema de producción (fábrica) sobre el ecosistema. Estas cargas negativas pueden repartirse durante todo el ciclo de vida de un producto; desde que se diseña hasta que llega a la oficina del cliente.
Así, tener una visión completa del impacto medioambiental de la producción, una organización puede destinar más o menos recursos a reducir su huella ecológica en puntos específicos de la producción. Y, por tanto, es la forma más rápida de mejorar la sostenibilidad de una empresa.
LCA es una técnica que mide el impacto medioambiental total de un producto o servicio. Lo hace contando la cantidad de recursos y de energía empleados en su fabricación, así como los residuos generados en cada etapa del ciclo de vida; desde la extracción de la materia prima hasta la fabricación, distribución, uso y eliminación/reciclaje.
Si queremos una definición más concreta podemos irnos a la que da la Norma ISO 14040.
LCA es una técnica para determinar los aspectos ambientales asociados a un producto.
Esto se logra "compilando un inventario de las entradas y salidas relevantes del sistema, evaluando los impactos ambientales potenciales asociados a esas entradas y salidas, e interpretando los resultados de las fases de inventario e impacto en relación con los objetivos del estudio” .
A nivel de cumplimiento, Kyocera, por ejemplo, se suscribe con su Sistema de Gestión Medioambiental (EMS) tanto a la anterior Norma ISO como a la ISO 14044 para la medición, y a la ISO 14025 para los procedimientos de declaración medioambiental.
Todo esto es lo que, a su vez, nos permite ofrecer impresoras y soluciones con la etiqueta EcoLeaf, la única etiqueta ISO Tipo III de Japón. Otras certificaciones de Kyocera a nivel mundial son:
Apostar por el LCA es sinónimo de ahorro porque permite destinar los recursos de mejora de los procesos de producción solo a aquellas partes en las que son necesarios. Con él tu negocio podrá:
Aplicar el Análisis del Ciclo de Vida en un proceso de producción permite obtener productos más eficientes con el paso del tiempo. Aquí debajo puedes ver un ejemplo de esto mismo con la impresora de Kyocera, TASKalfa 4052ci y su sucesora, la TASKalfa 4053ci.
El LCA nos permitió en aquel momento reducir un 17% el impacto sobre el calentamiento global de la TASKalfa 4053ci respecto a su anterior modelo. Sabemos que la mayor parte de este impacto procede de la fabricación de materiales, el uso de electricidad cuando están en modo de espera o en funcionamiento y los consumibles.
Por eso estamos realizando diversos esfuerzos en estas fases del ciclo de vida del producto. Con la TASKalfa 4053ci, redujimos el impacto sobre el calentamiento global en un 6% en la fase de fabricación del material y en un 45% en relación con los consumibles en la fase de uso del producto gracias a la reducción de los materiales de embalaje.
Es gracias al LCA durante nuestra producción por lo que somos hoy líderes de sostenibilidad según IDC. Nuestra gama ECOSYS es una auténtica referencia de la impresión ecológica en el mercado. Si quieres conocerla para estudiar su implementación en el mercado, no lo dudes y contacta con nosotros.